La ONT participa en un proyecto europeo para evitar el rechazo en el trasplante sin necesidad de fármacos inmunosupresores

22-III-2007. Martínez Olmos subrayado la trascendencia de esta investigación, cuyos resultados pueden marcar un hito en la historia de los trasplantes.

EEl Secretario General de Sanidad del Ministerio de Sanidad y Consumo, José Martínez Olmos, presidió ayer el acto de inauguración del curso sobre tolerancia inmunológica en trasplantes, organizado por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) en colaboración con la Fundación Mutua Madrileña. Martínez Olmos ha estado acompañado en este acto por el director de la ONT, Rafael Matesanz. Este curso forma parte del Proyecto RISET, el primer proyecto europeo de investigación cooperativa en el área de la tolerancia inmunológica en trasplantes.

Este proyecto tiene como objetivo buscar los mecanismos biológicos que permitan a los pacientes trasplantados evitar de forma permanente el rechazo, sin necesidad de fármacos inmunosupresores. Para Martínez Olmos, "de lograrse la tolerancia inmunológica, estaríamos ante un gran avance que marcaría un antes y un después en la historia de los trasplantes". El proyecto RISET constituye el esfuerzo común de profesionales de un total de 10 países: 8 de la Unión Europea (España, Bélgica, Chequia, Francia, Alemania, Italia, Holanda y Reino Unido) a los que se suman Suiza e Israel, que representan a 21 instituciones, entre entidades universitarias, centros hospitalarios, administraciones sanitarias y empresas de biotecnología.

Evitar el rechazo

En la actualidad, la esperanza media de vida del injerto tras la intervención alcanza en algunos casos los 20 años (como en el caso del trasplante hepático de donante cadáver) e incluso puede llegar a superarlos, como en el caso del trasplante renal de donante vivo. Pero la larga supervivencia del injerto requiere que nuestro sistema inmunológico permanezca frenado, ya que de otra forma se encargaría de rechazar aquello que le es ajeno.

Este estado de supresión del sistema inmunológico se consigue con los fármacos inmunosupresores, cuyo desarrollo tecnológico ha experimentado enormes avances en los últimos treinta años. Sin embargo, aunque estos fármacos han supuesto grandes mejoras en la prevención y el tratamiento del rechazo agudo, no tienen efecto alguno sobre problemas a largo plazo, como la enfermedad crónica del injerto o la recidiva de la enfermedad de base. Además, se trata de medicamentos costosos, tanto en términos económicos como por los efectos secundarios sobre el organismo. Su uso aumenta el riesgo de que los pacientes desarrollen infecciones, tumores, lesiones vasculares o alteraciones del metabolismo de los lípidos y los hidratos de carbono.

Menos riesgo

Martínez Olmos ha insistido en la enorme trascendencia de este proyecto de investigación, cuyos resultados podrían reducir sustancialmente los efectos secundarios de los medicamentos inmunosupresores, con la consiguiente mejora de la calidad de vida del paciente trasplantado. También permitirá reducir los costes sanitarios que se derivan del uso de fármacos inmunosupresores y del tratamiento de las complicaciones que éstos producen.

Según los datos de la ONT, los costes anuales de la medicación inmunosupresora de los pacientes trasplantados pueden oscilar entre los 6.000 y los 9.000 euros. Con programas de inmunotolerancia, estos costes se reducirían en más de un 80%, situándose entre 1.200 y 2.000 euros anuales. A ello habría que sumar la reducción de los gastos de hospitalización y tratamiento de las complicaciones achacables a los medicamentos inmunosupresores.  



Lo más destacado

Objetivos. Los objetivos del proyecto se centran en los siguientes aspectos:
- Desarrollar test diagnósticos fiables de predicción de la situación de tolerancia inmunológica e identificación de nuevos genes y moléculas con relevancia en la inducción de inmunotolerancia.
- Realizar un seguimiento homogéneo de la evolución de los pacientes ya embarcados en algún proyecto clínico de inducción de inmunotolerancia.
- Estimular el debate ético en el desarrollo de programas de inmunotolerancia.
- Establecer programas educativos para el personal sanitario, para los pacientes y sus familias en relación con la inducción de un estado de tolerancia inmunológica.

Colaboración. En el proyecto europeo RISET participa un consorcio de 10 países, en el que están representados 21 instituciones, entre entidades universitarias, centros hospitalarios, administraciones sanitarias y empresas de biotecnología.