18-II-08. Este alimento puede convertirse en un aliado contra el colesterol únicamente si se combina con una dieta rica en frutas, verduras, perales y legumbres y se practica algo de ejercicio, advierten los expertos
La soja es una leguminosa introducida recientemente en los países occidentales. Y se utiliza en la fabricación de alimentos industriales. Es fuente de isoflavonas, a las que nos referimos habitualmente como fitoestrógenos, o estrógenos vegetales, porque tienen efectos similares a las hormonas de estrogenos en algunas partes del cuerpo, mientras que en otras actúan como antihormonas. Las isoflavonas o fitoestrógenos se encuentran casi exclusivamente en las legumbres, y se distribuye en las hojas, raíces y semillas. Sabemos que la soja es una importante fuente de isoflavonas en la dieta. El grano de soja posee un elevado contenido proteico (alrededor de un 40%). También se caracteriza por tener un elevado contenido lipídico (20%). El aceite de soja, de muy escaso consumo en los países occidentales, es fuente de ácidos grasos poliinsaturados, esenciales, sobre todo el ácido linoleico y ácido alfa-linolénico.
El sector industrial ha iniciado estudios con el fin de demostrar las propiedades “protectoras” que poseen ciertas fracciones del grano de esta leguminosa. Los compuestos estudiados se encuentran en las fracciones lipídica y proteica de las fibras y sobre todo, en algunas moléculas concretas procedentes de los metabolismos secundarios de los vegetales. Las isoflavonas de la soja despiertan mucho interés, no sólo por su actividad estrogénica o antiestrogénica, sino también, por sus propiedades antioxidantes, advierten desde la Fundación Hipercolesterolemia Familiar.
Contra el colesterol
También, se vienen estudiando las propiedades hipocolesterolemiantes de diversos productos vegetales y en particular las de la soja. Parece demostrado que la soja reduce los niveles de colesterol circulante, disminuyendo la fracción LDL (fracción aterogénica). Esta propiedad se debe en gran medida a las isoflavonas a través de sus efectos estrogénicos y/o antioxidantes, aunque también la fracción proteica de la soja parece ejercer su propio efecto. Cuando se han administrado isoflavonas puras en pastillas, en ensayos clínicos con pacientes, los niveles de colesterol no se alteraban.Algunos investigadores destacan la composición de la proteína de soja, para explicar sus posibles efectos beneficiosos, mientras que otros sugieren que el efecto está en la combinación de proteína y las isoflavonas. La FDA (Food and Drug Administration) Americana, en Octubre de 1999 dio su autorización para que en Estados Unidos, los productos que contienen soja puedan alegar su efecto reductor del riesgo cardiovascular. Esta reducción significaría una media en el LDL o colesterol malo de un 10%.
En general, los investigadores están de acuerdo en la necesidad de profundizar y conocer mejor los efectos de cada uno de sus componentes. Mientras tanto, hay que evitar los suplementos de isoflavonas, ya que en dosis altas pueden producir problemas. Además, no espere milagros. Y lo que sí debe hacer es: aumentar las frutas, verduras, cereales y legumbres. Sin olvidar el aceite de oliva como principal fuente de grasa en la dieta mediterránea. Además, debe realizar ejercicio físico, evitar el sobrepeso y dejar de fumar. Como conclusión, desde la Fundación Hipercolesterolemia Familiar recuerdan que es imposible beneficiarse de la soja si la añade a una dieta rica en grasa y carnes rojas; ni tampoco, si la utiliza como única fuente proteica. La dosis recomendada sería de unos 25 gramos al día.

Lecticina. Las lecitinas son sustancias grasas que pertenecen al grupo de los fosfolípidos. Se encuentran en los tejidos animales, especialmente en el tejido nervioso, en el hígado y en la yema del huevo. Son constituyentes principales de las membranas celulares y de las lipoproteínas que transportan el colesterol y los triglicéridos. Se producen también durante el tratamiento de los aceites comestibles como el de soja. La lecitina de soja se usa como agente emulsionante en la preparación industrial de los alimentos ricos en grasa. Aunque está muy extendida la idea de que su uso baja el colesterol, los numerosos estudios médicos no han demostrado un efecto reductor del colesterol. Los efectos reductores del colesterol atribuidos a la lecitina, se deben en realidad. Por lo tanto no se deben consumir preparados de lecitina de soja para controlar el colesterol.
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