El tabaco y la menopausia

22-IV-07. El hábito de fumar no sólo afecta a las vías respiratorias sino a todos los órganos del cuerpo, desde la piel hasta los huesos. Interfiere en los procesos hormonales de la mujer y adelanta la menopausia.

En los últimos años el cáncer de pulmón, hasta hace muy poco una enfermedad típicamente masculina, está empezando a crecer de forma alarmante en las mujeres y este incremento se relaciona de forma directa con el tabaquismo. Si eres mujer, debes saber, sin embargo, que el cáncer no es la única enfermedad que está relacionada con el tabaco; sus componentes afectan a la mujer de forma distinta que al hombre en algunos aspectos, advierten desde la consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid.

Si eres mujer, los problemas circulatorios provocados por el tabaco se pueden multiplicar por tus características hormonales, y si tienes problemas hormonales, muy probablemente el tabaco interfiera en cualquier medida que los médicos puedan poner. Se anticipará la menopausia y el tratamiento de esta funcionará peor agravándose sus consecuencias. Recuerda que el aparato genital femenino está profundamente irrigado, porque lo necesita para funcionar en condiciones. Una sangre de fumadora no es lo que necesita. Además, la osteoporosis es una enfermedad que acompaña a muchas mujeres en la menopausia. Uno de las recomendaciones de los médicos es un ejercicio adecuado, dado que el proceso continuo de formación de hueso se ve mejorado con el movimiento de los músculos. Si se es fumadora la tendencia al sedentarismo y la falta de oxigenación cuando intentas hacer ejercicio no van a hacerte la vida más fácil.

Capacidad pulmonar Hay algo que todos los fumadores, hombres y mujeres, saben: la primera vez que se prueba un cigarrillo, se tose de forma descontrolada y se pierde la respiración. La segunda calada es más profunda, pero, a partir de ese momento, las respiraciones del fumador suelen ser superficiales, y todo el mecanismo neumático de los pulmones se ve reducido. Sólo hay que pedirle a un fumador que respire hondo para ver cuánta capacidad pulmonar desperdicia antes de que vuelva a toser. La EPOC es una de las compañeras de los fumadores veteranos. El mal trato dado a los pulmones a lo largo de años de fumar se manifiesta haciendo que los enfermos no puedan expulsar el aire tras inspirar, lo que complica todo el proceso de depuración sanguínea, de oxigenación y, por lo tanto, de la capacidad para moverse y hacer ejercicio.

La falta de capacidad respiratoria y los depósitos de alquitrán en los pulmones hacen que se tienda al sedentarismo, lo que a su vez es el mejor camino a la obesidad y a decenas de enfermedades metabólicas, diabetes y colesterol incluidos. Dado que la circulación del fumador tampoco es óptima, tenemos un nuevo problema. La agresión que sufren el esófago y el estómago por el tabaco se manifiesta con ardor de estómago y malas digestiones en un primer momento. La aparición de úlceras, y, de nuevo, de lesiones cancerosas es una posibilidad a tener en cuenta. Un estómago que no hace bien su trabajo significa trabajo extra para el resto de los órganos que procesan los alimentos, desde el ya mencionado hígado al intestino.

Otra enfermedad relacionada de forma directa con el tabaco es el Síndrome de Bürguer, la obstrucción de arterias que llevan la sangre a las piernas o los brazos producida por fumar. En ella, como la sangre no circula como debiera no llega bien a las partes más alejadas del corazón; como resultado de esa falta de riego, los tejidos mueren y hay que amputar los dedos o parte de la extremidad. La relación entre cáncer, especialmente de pulmón, y tabaco está más que demostrada, así que lo hemos dejado para el final. Seguro que has conocido a alguien que ha sobrellevado la enfermedad algunos años y que ha tenido que luchar por sobreponerse a una dolencia que quizá podría haber evitado. Como dijo Yul Brinner unos meses antes de morir de cáncer de pulmón, si lo quieres evitar la solución es fácil: "Just don't smoke", simplemente, no fumes.



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Atención. Si eres mujer, los problemas circulatorios provocados por el tabaco se pueden multiplicar por tus características hormonales, y si tienes problemas hormonales, muy probablemente el tabaco interfiera en cualquier medida que los médicos puedan poner.