Los niños corren mayor riesgo de padecer congelaciones que los adultos, tanto porque pierden calor más deprisa que los adultos como porque suelen ser más reticentes a abandonar la diversión invernal para protegerse del frío en un interior y calentarse.
Las congelaciones son, como sugiere su nombre, partes de tejido corporal literalmente congeladas. Generalmente afectan sólo a la piel, pero pueden ser más profundas, y deben tratarse con cuidado para impedir lesiones o pérdidas permanentes de tejido corporal. Los niños corren mayor riesgo de padecer congelaciones que los adultos, tanto porque pierden calor más deprisa que los adultos como porque suelen ser más reticentes a abandonar la diversión invernal para protegerse del frío en un interior y calentarse.
Usted puede contribuir a evitar que su hijo padezca congelaciones cuando hace frío abrigándole con múltiples capas de ropa, asegurándose de que se protege del frío entrando en un refugio a intervalos regulares y detectando las señales iniciales de congelación. En su inicio la congelación afecta a las capas más externas o superficiales de la piel y son la primera señal de aviso de que se puede desarrollar una congelación propiamente dicha.
Síntomas
Los signos de congelación generalmente afectan a las partes del cuerpo más expuestas al frío, como los pómulos, la nariz, las orejas y los dedos de manos y pies, y se caracterizan por que el área afectada se pone blanca y pierde la sensibilidad, como si estuviera dormida o anestesiada.
Los signos de congelación se pueden tratar en casa. Desde el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona informan a los padres cómo deben actuar ante los primeros síntomas:
Congelaciones graves
Las congelaciones se caracterizan por que la piel adquiere una tonalidad blanca y cérea y, aparte de insensible, está dura al tacto, significa que requieren tratamiento médico de urgencia. En ese caso, desde el centro barcelonés recomiendan:
Sumerja las áreas congeladas en agua tibia (entre 37 y 38º C) o aplíquele compresas calientes durante 30 minutos. Si no dispone de agua caliente, envuélvalo con cuidado en mantas secas, a ser posible, previamente calentadas.

Signos de congelación.Generalmente afectan a las partes del cuerpo más expuestas al frío, como los pómulos, la nariz, las orejas y los dedos de manos y pies, y se caracterizan por que el área afectada se pone blanca y pierde la sensibilidad, como si estuviera dormida o anestesiada.
Cómo actuar. Quitar las ropas mojadas, sumergir las partes afectadas en agua tibia, no utilizar calor directo, no frotar la piel congelada.
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