Medicamentos y calor

05-II-08. Las altas temperaturas son un factor a tener en cuenta por su posible influencia en los tratamientos, especialmente si estos se prolongan en el tiempo

Cuando los medicamentos se utilizan adecuadamente, no pueden ser considerados como factores de riesgo desencadenantes de los estados patológicos inducidos por el calor. Sin embargo, la mayoría de los pacientes que padecen un golpe de calor, presentan una patología crónica y un tratamiento farmacológico asociado, advierten desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.

Los medicamentos que han de usarse con especial precaución en caso de temperaturas elevadas son:

1. Medicamentos susceptibles de agravar el síndrome de agotamiento-deshidratación y el golpe de calor:

  • Aquellos que provocan alteraciones de la hidratación y electrolíticos, principalmente los diuréticos, y en particular los del asa (furosemida, etc).
  • Los que modifican la función renal: AINE, los inhibidores selectivos de COX-2 (celecoxib, etoricoxib, etc), IECA (captopril, enalapril, etc.), antagonistas de los receptores de la angiotensina II (losartan, irbesartan, candesartan, etc), algunos antibióticos (principalmente las sulfamidas) y algunos antivirales (principalmente indinavir).
  • Aquellos que tienen un metabolismo que se vería alterado en caso de deshidratación: sales de litio, antiarrítmicos, digoxina, antiepilépticos (topiramato, etc.), algunos antidiabéticos orales (biguanidas y sulfamidas hipoglucemiantes) e hipocolesterolemiantes (estatinas y fibratos)

2- Medicamentos que pueden impedir la pérdida calórica del organismo:

  • Los que alteran la termorregulación central: neurolépticos y agonistas serotoninérgicos.
  • Los que alteran la termorregulación periférica: anticolinérgicos (antidepresivos tricíclicos, antihistamínicos, antiparkinsonianos, antiespasmódicos, neurolépticos, etc.), vasoconstrictores periféricos (para el tratamiento de la congestión nasal por vía sistémica, de la hipotensión ortostátical, y algunos antimigrañosos, como triptanes y ergotamina) y medicamentos que pueden limitar el aumento del gasto cardíaco (diuréticos y beta-bloqueantes).
  • Hormonas tiroideas: por aumento del metabolismo basal, induciendo la producción endógena de calor (levotiroxina y liotironina).

3.- Medicamentos que pueden inducir una hipertermia: son bien conocidas dos situaciones:

  • El síndrome neuroléptico maligno: que pueden inducir todos los neurolépticos o antipsicóticos.
  • El síndrome serotoninérgico: por uso de inhibidores de recaptación de serotonina (fluoxetina, paroxetina, sertralina, etc), así como de otros antidepresivos (tricíclicos, IMAO, venlafaxina, etc.), los triptanes y la buspirona.

4.-  Medicamentos que pueden agravar indirectamente los efectos del calor:

  • Aquellos que reducen la presión arterial, y por consiguiente pueden inducir una hipoperfusión de ciertos órganos, y todos los medicamentos que actúan sobre el estado de vigilia, pudiendo alterar las facultades de defenderse contra el calor.
  • Por otra parte, el uso drogas de abuso, en particular las sustancias anfetamínicas y la cocaína, así como el alcoholismo crónico, también son factores de riesgo que pueden agravar las consecuencias del calor.

De interés

Recuerde. Si se está en tratamiento con cierto tipo fármacos, el farmacéutico le aconsejará, ya que podrían agravar los procesos provocados por el calor. En estos casos conviene extremar las precauciones y consultar al especialista. Por otra parte, algunas enfermedades pueden causar deshidratación o influir en el centro termorregulador. En este sentido, enfermedades agudas como diarrea, infecciones o quemaduras cutáneas, y crónicas como hipertensión, enfermedades mentales, obesidad e hipertensión, también requieren unas precauciones especiales a la hora de prevenir el golpe de calor.