Cómo preparar un botiquín casero

11-III-08. Para que contenga todo lo necesario, hay que tener en cuenta el tipo de pacientes al que va destinado, en qué época del año nos encontramos o el destino del viaje

Los medicamentos tienen una función básica en el cuidado de la salud. Para mantener su eficacia y seguridad, deben administrarse, conservarse y eliminarse adecuadamente.
Un botiquín es el recipiente (mueble, caja, bolso, etc.) para guardar o transportar (por ejemplo en un viaje) material de cura y medicamentos, de manera que estos estén disponibles y ordenados para ser localizados rápidamente en caso de necesidad.

Para que el botiquín contenga todo lo necesario, hay que considerar varios aspectos, como el tipo de pacientes al que va destinado, en qué época del año nos encontramos o el destino del viaje, en caso de un botiquín para tal efecto. Según un estudio del grupo Urano, más de la mitad de los botiquines españoles guardan más de 10 medicamentos. Los analgésicos y antipiréticos son el grupo terapéutico más frecuente, presentes en el 89% de los hogares, seguidos por los antiinflamatorios no esteroides, en el 53%, y los antibióticos, en el 46%. La acumulación descontrolada de este último grupo, que se almacenan en el botiquín como resto de un tratamiento no finalizado para acabar siendo utilizados por otros miembros de la familia sin acudir al médico, puede desencadenar la aparición de resistencias, con la consecuente falta de respuesta al tratamiento antibiótico.

Es muy importante revisar periódicamente el botiquín doméstico para retirar los restos de medicamentos procedentes de tratamientos ya finalizados, y aquéllos cuya fecha de caducidad haya vencido o se encuentren en mal estado de conservación. Una vez retirados, debemos desprendernos de ellos adecuadamente, depositándolos en el contenedor SIGRE de la farmacia. El botiquín deberá incluir material de cura, accesorios y medicamentos. La farmacia es el lugar idóneo donde nos podrán asesorar adecuadamente para elaborar un botiquín acorde a nuestras necesidades.

Consejos

Algunas recomendaciones del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos  para mantener los botiquines:

  • El botiquín debe estar perfectamente ordenado para encontrar todo lo antes posible.
  • Debe estar fuera del alcance de los niños.
  • Es fundamental que se ubique en un sitio fresco, seco, limpio y preservado de la luz, para que no se altere el contenido, especialmente los medicamentos. Al contrario de lo que se cree, la cocina y el baño no son lugares adecuados, porque en ellos se producen cambios bruscos de humedad y de temperatura, que pueden degradar los productos del botiquín. Consulte al farmacéutico sobre el sitio más adecuado para la conservación del medicamento.
  • No se deben almacenar medicamentos innecesariamente.
  • Hay que revisar periódicamente el botiquín para confirmar que todo está en buen estado y sin caducar. Eliminar lo que no se use, y reponer lo que se necesite.
Para la eliminación, se debe utilizar el contenedor SIGRE de la farmacia. De este modo, se previene la ingestión de fármacos en mal estado, y la contaminación d el suelo, los acuíferos o los ríos, con las consecuencias negativas sobre los ecosistemas que ello conlleva.
  • Los medicamentos deben estar claramente identificados. Para ello es importante que se guarden con su envase y su prospecto.
  • Durante el verano, debido a las altas temperaturas, hay que extremar el cuidado en la conservación de los medicamentos de los botiquines.
  • Puede ser útil incluir una etiqueta en el botiquín, con teléfonos de emergencia de utilidad: Centros de salud, ambulancias, Instituto Nacional de Toxicología, etc.
  • Un botiquín puede servirnos como primera medida de actuación urgente, pero si los síntomas persisten, o la lesión en caso de accidente es grave, se debe recurrir a la ayuda de un profesional sanitario.


De interés

Recuerde. Es muy importante revisar periódicamente el botiquín doméstico para retirar los restos de medicamentos procedentes de tratamientos ya finalizados, y aquéllos cuya fecha de caducidad haya vencido o se encuentren en mal estado de conservación. Una vez retirados, debemos desprendernos de ellos adecuadamente, depositándolos en el contenedor SIGRE de la farmacia.