23-IV-08. En la mayoría de los casos se trata de lesiones benignas
La mayoría de las dermatosis gestacionales son benignas y más frecuentemente se observan en el I y III trimestres del embarazo, con frecuencia afectando al abdomen de la madre debido a la distensión de la piel. Pocas afectan al desarrollo del bebé, pero la recomendación es acudir a un dermatólogo quien determinará los fármacos más adecuados que eviten toxicidad al feto.
Es de destacar, que en la embarazada son frecuentes las consultas por eczemas (pequeñas lesiones vesículo-costrosas sobre base enrojecida), que suelen desaparecer a partir del tercer trimestre del embarazo, cuando comienzan a regularse los niveles hormonales. También es motivo común de consulta el prurito y las estrías de distensión, según informa la Consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid en una nota de prensa.
Ciertas dermatosis son específicas del embarazo, destacando entre ellas la Erupción Polimorfa del embarazo, de curso benigno, más frecuente al final de la gestación pero muy pruriginosa. Hay otras como el Penfigoide Gestacional (muy infrecuente) en la que aparecen ampollas junto con placas urticariales, a veces generalizada, que requiere tratamiento más agresivo y que recidiva en ulteriores embarazos. Algunas infecciones en las gestantes, como la sífilis, han aumentado en los últimos años, especialmente en mujeres que carecen de control médico.
Los fármacos
"Hay fármacos de uso tópico que son muy efectivos, y cuando la afección es más compleja se opta, tras rigurosa valoración, por determinados antihistamínicos orales, corticoides u otros que puedan ser más específicos de la enfermedad con perfil de seguridad para la madre y el feto" explica la doctora Mercedes García Rodríguez, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias, y directora del curso "Dermatosis del neonato y la embarazada", que organiza el centro sanitario en colaboración con la Universidad de Alcalá.En las afecciones neonatales las lesiones cutáneas tienen varios tipos de origen: genético, por infecciones intraútero o dermopatías a veces de origen no filiado o por afecciones maternas. Las lesiones de carácter genético varían enormemente en sus manifestaciones clínicas y en las repercusiones en la calidad de vida, siendo su diagnóstico complejo debido a la dificultad de aislar cada defecto. Por su parte, las infecciones intraútero pueden ser graves ya que si acaecen en el I trimestre se compromete el normal desarrollo del feto (rubéola congénita, por ejemplo) y si la hacen más tarde provocan alteraciones que pueden dejar secuelas permanentes (sífilis, por ejemplo).
Los Angiomas o mal llamados 'antojos', también son frecuentes y desaparecen a los pocos años. Los nevus congénitos requieren de un seguimiento del especialista, especialmente los de gran tamaño ya que existe un riesgo potencial de desarrollo de melanoma (un tipo de cáncer de piel) o en algunos casos especiales puede haber afectación del sistema nervioso central. Los de pequeño tamaño sin datos clínicos de alarma pueden ser evaluados y controlados por el pediatra.
Algunas lesiones por exceso o por defecto de la pigmentación en la piel, se asocian a anomalías neurológicas, del desarrollo, del sistema inmune y del hematológico. Su reconocimiento por el dermatólogo, a veces antes de que aparezcan otras manifestaciones internas, es muy importante. El canal del parto puede transmitir al bebé una infección que padezca la madre y no haya sido tratada de modo adecuado. Es lo que ocurre con el herpes genital en el momento del parto: el niño puede desarrollar un herpes neonatal que derive en lesiones del sistema nervioso. También podemos ver de la misma manera infección de la mucosa respiratoria en el bebé en casos de Condilomas (Verrugas) genitales. La cesárea es la única forma de evitar esta situación.

Complicaciones. Ciertas dermatosis son específicas del embarazo, destacando entre ellas la Erupción Polimorfa del embarazo, de curso benigno, más frecuente al final de la gestación pero muy pruriginosa. Hay otras como el Penfigoide Gestacional (muy infrecuente) en la que aparecen ampollas junto con placas urticariales, a veces generalizada, que requiere tratamiento más agresivo y que recidiva en ulteriores embarazos. Algunas infecciones en las gestantes, como la sífilis, han aumentado en los últimos años, especialmente en mujeres que carecen de control médico.
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