Los dolores del crecimiento afectan a más de un 15% de la población infantil

28-XII-07. Este tipo de dolencias se localizan en las piernas, a última hora de la tarde o por la noche, no afectan a una zona concreta y producen un dolor de intensidad variable.

Algunos niños se quejan de que les duelen las piernas en distintos momentos de su vida. Son muchos los padres que se alarman ante estos dolores, que se repiten a lo largo de los días sin que el niño haya sufrido un golpe o una lesión en la zona que señala. Aparecen entre los 3 y 9 años de edad, de forma intermitente. Pueden repetirse en un plazo de semanas o meses y aunque suelen ser molestos no limitan la vida diaria y normal del niño. Acude a tu médico si aparecen estos síntomas, pero, en general, estamos hablando de un problema bien conocido y sin más consecuencias que la incomodidad del niño; son dolores del crecimiento, según informa la Consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid en una nota de prensa.
 
Este tipo de dolor es el  problema músculo-esquelético más frecuente en niños y se calcula que afecta de un 15 a un 30% de la población infantil. Desde el Servicio de Traumatología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús confirman que, aunque científicamente no se ha probado cuáles son las causas concretas que producen estos dolores, se cree que están directamente relacionados con el desarrollo del niño.
 
Son dos los datos que han llevado a los médicos a esta conclusión. Por un lado se sabe que el crecimiento ocurre durante la época de descanso, y por otro, está confirmado que el crecimiento no es un proceso continuo sino que se produce a modo de ráfagas. En estas dos constataciones se basan aquellos estudios que revelan una relación entre los dolores y el crecimiento durante la infancia.
 

Cuando un niño se queja de que le duelen las piernas de manera frecuente en un periodo de tiempo, es necesario acudir al médico para poder descartar que no se trate de otra patología. El traumatólogo debe estudiar la historia clínica y realizar la exploración física pertinente que le permita confirmar el diagnóstico. Una vez clarificado el diagnóstico como dolores de crecimiento, se aplican tratamientos manuales (calor y masajes), se enseñan ejercicios de estiramientos y se prescriben analgésicos por vía oral. Si las características de dolor cambiaran, los padres deben volver a consultar con el traumatólogo que realizará de nuevo las pruebas que estime oportunas para  el diagnóstico.


Lo más destacado

Diagnóstico. Cuando un niño se queja de que le duelen las piernas de manera frecuente en un periodo de tiempo, es necesario acudir al médico para poder descartar que no se trata de otra patología. El traumatólogo debe estudiar la historia clínica y realizar la exploración física pertinente que le permita confirmar el diagnóstico.