25-IV-08. Estos alérgicos se han sometido al test de repicadura en el marco del seminario anual que el complejo sanitario ha organizado para profundizar en el manejo de los insectos himenópteros.
El Hospital Reina Sofía, de Córdoba, ha desarrollado un seminario teórico y práctico sobre el manejo de insectos himenópteros en el que una veintena de pacientes alérgicos al veneno de abeja tratados en este centro sanitario se han sometido al test de repicadura para comprobar la eficacia de la vacuna que reciben con el propósito de combatir la alergia que padecen, según ha informado la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía en una nota de prensa.
Se trata de la décima edición de este curso que organiza el servicio de Alergia y al que ha asistido una quincena de alergólogos y especialistas en formación de muy diversos puntos de la geografía española para profundizar en el conocimiento de los insectos himenópteros (avispas y abejas), sus utilidades clínicas y manejo dentro del hospital y la administración de inmunoterapia. La Unidad de Inmunoterapia del Hospital Reina Sofía es referente en España para el abordaje de estas reacciones alérgicas.
El test de repicadura se practica a los pacientes tratados en el hospital, que reciben la inmunoterapia o bien ya están en seguimiento, y consiste en que la abeja pique al paciente, mediante una exposición controlada, para corroborar la efectividad de la vacuna. En la mayoría de los pacientes se confirman los buenos resultados y, al constatar el éxito de la medicación, mejora la adhesión al tratamiento por parte de los propios afectados.
Picaduras controladas
En el desarrollo de esta técnica se garantiza en todo momento la seguridad del paciente, que es seguido de cerca por el alergólogo y un anestesista durante las dos horas posteriores a la picadura. Las picaduras controladas se repiten estratégicamente a lo largo de todo el tiempo que dura el tratamiento y seguimiento de estas personas y lo ideal es realizarlo una vez al año.
La vacuna que reciben estos alérgicos tienen una fase de iniciación acelerada, es decir, se administran seis dosis al principio (cuatro en la primera visita y dos en la siguiente) repartidas en una semana y media. De esta forma, los pacientes quedan protegidos transitoriamente y a partir de este momento prosiguen un tratamiento que se suele prolongar una media de cinco años.
En el primer año, las dosis de inmunoterapia son mensuales y el resto del tiempo cada varios meses. Con este modo de administración se consigue la protección del paciente, aunque, sin embargo, continúan en seguimiento para que puedan estar mejor controlados.

Tipos de vacunas. Los pacientes se pueden beneficiar de hasta cuatro tipos de vacuna, según las características de la alergia que padezcan, de las cuales tres están fabricadas con veneno puro de distintos tipos de avispas y abejas y otra cuya composición es semipurificada.
Perfil del paciente. El perfil más común de alérgico a himenóptero es el de una persona adulta de edad avanzada que tolera bien el tratamiento, a pesar de padecer otras patologías propias de la edad, y con altas tasas de adhesión a la Inmunoterapia. Se da con más frecuencia en hombres que en mujeres, por razones ocupacionales (exposición prolongada en ambientes donde se encuentran estos insectos). La hipersensibilidad al veneno de himenópteros es un problema clínico relevante, no tanto por la frecuencia de presentación como por la potencial gravedad de las reacciones que puede producir (urticarias, vómitos, diarrea, crisis de asma, bajadas de tensión e incluso la muerte).
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