El diagnóstico prenatal del VIH contribuye a reducir las cifras de contagio

27-III-08. La mayoría de los niños menores de 15 años infectados vive en países desfavorecidos, según una experta

El diagnóstico precoz del VIH entre las mujeres en edad de procrear y la realización de las pruebas serológicas a las embarazadas contribuirá a reducir las cifras de contagio. La prevención en zonas como el África subsahariana donde se han diagnosticado tres millones de nuevos casos (el 64 % de los nuevos contagios en el mundo) es básica para reducir la prevalencia de la enfermedad, especialmente en el caso infantil, según informa la Consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid en una nota de prensa.

María del Carmen Coca, jefe de Servicio de Análisis Clínicos del Hospital Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares, señala que la mayoría de los niños menores de 15 años infectados por VIH vive en países desfavorecidos, donde la infección se combina con la desnutrición. "Para mantener un sistema inmunológico fuerte para luchar contra las infecciones, un niño infectado necesita un 20 por ciento más de aporte energético que una persona sana. La desnutrición conlleva una respuesta deficiente del sistema inmunológico, que se agrava con el VIH y sus infecciones oportunistas", afirma. El VIH puede afectar a la absorción de los alimentos y facilitar la aparición de infecciones muy comunes entre los niños infectados. "Los tratamientos antirretrovirales en los países menos desarrolladas deben combinarse con programas de apoyo alimentario".

Pruebas diagnósticas

Las pruebas serológicas específicas para el diagnóstico de la infección en adultos no son útiles en recién nacidos y lactantes hijos de madres infectadas debido a la transferencia pasiva de anticuerpos maternos, que pueden persistir hasta los 18 meses y no aseguran o descartan la infección por debajo de esta edad. La mitad de los niños VIH positivos sin tratamiento muere antes de los 24 meses.

Hay que evitar la transmisión de madre a hijo y tratar con antirretrovirales a la madre desde la semana 34 del embarazo hasta los primeros seis meses de lactancia, ya que no hay manera de saber si el bebé tiene tuberculosis, la principal causa de muerte asociada al VIH. Los tratamientos disponibles tienen un alto nivel de toxicidad (una sobredosis puede incrementar los efectos secundarios, mientras que una dosis inferior a la necesaria puede provocar resistencia) y no hay alternativas terapéuticas.


De interés

La cita. "Para mantener un sistema inmunológico fuerte para luchar contra las infecciones, un niño infectado necesita un 20 por ciento más de aporte energético que una persona sana. La desnutrición conlleva una respuesta deficiente del sistema inmunológico, que se agrava con el VIH y sus infecciones oportunistas", afirma María del Carmen Coca, jefe de Servicio de Análisis Clínicos del Hospital Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares.