Un equipo del CSIC aporta nuevos datos para impulsar el uso de enzibióticos

06-XI-07. Estos nuevos agentes podrían ser una alternativa a los antibióticos en el tratamiento de enfermedades infecciosas

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han aportado nuevos datos para impulsar el uso de enzibióticos en el tratamiento de enfermedades infecciosas. Estos agentes, que podrían constituir una alternativa a los antibióticos por eliminar los problemas de resistencia habituales en estos fármacos, están formados por proteínas de los bacteriófagos, una familia de virus muy presente en la naturaleza y que sólo infecta a las bacterias.

El investigador del CSIC y director del trabajo, Juan Antonio Hermoso glosa las implicaciones del trabajo: “Los enzibióticos constituyen un prometedor campo de investigación con un amplio rango de aplicaciones que irían desde el tratamiento de la neumonía (la enfermedad infecciosa con mayor índice de mortalidad en el mundo), hasta la lucha contra el bioterrorismo, dado que podría eliminar el microbio causante del ántrax”. La investigación sigue estudios anteriores sobre las propiedades como enzibióticos de las endosilinas, las proteínas de los bacteriófagos encargadas de romper la pared de las bacterias para, así, iniciar su degradación.

Resultados clave

En concreto, los investigadores del CSIC han logrado determinar la estructura atómica de la endosilina Cpl-1 unida a fragmentos de la pared de neumococos, bacteria responsable de enfermedades como la meningitis, la otitis o la neumonía. Hermoso, que trabaja en el Instituto de Química Física Rocasolano (CSIC), en Madrid, profundiza en el hallazgo: “Los resultados del estudio ofrecen una imagen que explica cómo Cpl-1 se une y elimina en pocos segundos al neumococo. Este resultado puede ser clave para el futuro desarrollo de enzibióticos”. Con técnicas experimentales, como la difracción por rayos X y la modelización por ordenador, los autores lograron esclarecer dos de los mecanismos relacionados con las endosilinas, la base de los enzibióticos. Por un lado, han comprobado cómo se une selectivamente a la pared de la bacteria y, por otro, cuál es la maquinaria que usa para reconocerla y, posteriormente, degradarla.

“Los bacteriófagos son las entidades más abundantes de la Tierra y constituyen, por tanto, una amplia fuente natural de endosilinas. La combinación de esta enorme diversidad natural con investigaciones como ésta, que amplían la información estructural de estas proteínas, perfilan un escenario muy prometedor para el diseño de enzibióticos a la carta, a medio plazo”, afirma el investigador del CSIC.


Datos

Resistencia a los antibióticos. Como apunta Hermoso, expertos internacionales en enfermedades infecciosas han alertado reiteradamente sobre la necesidad de desarrollar alternativas a los antibióticos, dado que la resistencia de las bacterias a estos tratamientos comienza a extenderse. “El problema de la resistencia afecta de forma particular a niños, ancianos y grupos con problemas de inmunodeficiencia”, añade el investigador CSIC. Según explica, la línea de desarrollo que abren los enzibióticos podría dar lugar a agentes microbianos más potentes y específicos que los antibióticos. “Todo ello con la ventaja añadida de dejar intactas al resto de las bacterias del organismo, en su mayor parte beneficiosas o inocuas, y que son eliminadas indiscriminadamente por los antibióticos convencionales”.