Las mujeres son menos sensibles a los cambios del entorno que los hombres gracias a su papel reproductor

06-II-08. Los procesos biológicos de hombres y mujeres se expresan de forma distinta en función de los factores ambientales, por lo que es prácticamente imposible que ambos se encuentren en igualdad de condiciones

 “Las mujeres tienen mayor ecoestabilidad (son menos sensibles a los cambios del entorno) que los hombres, lo que se debe fundamentalmente al papel reproductor de las primeras dentro de la sociedad”, apunta la profesora Cristina Bernis, catedrática de Antropología Física y directora del Instituto Universitario de Estudios de la Mujer de la Universidad Autónoma de Madrid, durante la conferencia de apertura del ciclo “Salud y mujer: una perspectiva integral”, organizado por la Fundación de Ciencias de la Salud y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

En el encuentro, que ha tenido lugar en el Instituto Internacional, la experta ha explicado que “los procesos biológicos de hombres y mujeres se expresan de forma distinta en función de los factores ambientales”, por lo que es prácticamente imposible que ambos se encuentren en igualdad de condiciones. No obstante, si así fuera, “los primeros estarían en desventaja biológica, mientras que las segundas lo estarían en salud mental, resultado esto último de factores culturales relacionados con el género”. No obstante, “los hombres también ven aumentado el riesgo para su salud por factores de género tales como el estrés, al que están sometidos en determinados ambientes, o los comportamientos de riesgo, relacionados con la conducción, la ingesta de alcohol y el consumo de tabaco, por ejemplo, aunque estadísticas recientes referidas a adolescentes muestran un ascenso considerable de estos hábitos entre las chicas más jóvenes”, ha explicado la experta.

Peor salud

El papel reproductor de las mujeres “ha sido el argumento básico sobre el que se han establecido las relaciones de poder entre ellas y los hombres, con subordinación del género femenino”. Esto genera muchas enfermedades en este sector de población: los trastornos mentales y del comportamiento constituyen el problema de salud más frecuente, seguidos de las patologías osteomusculares, los desórdenes nutricionales y el cáncer de pulmón, según los datos presentados por la profesora Bernis.

En general, las mujeres se autoperciben con peor salud que los hombres, y también duermen menos horas. “La insuficiencia de sueño, sumada frecuentemente a dobles jornadas, responsabilidades familiares con menores, ancianos y/o discapacitados, trabajos precarios y malas situaciones económicas, contribuye a empeorar dicha percepción, así como al incremento de la morbimortalidad en este sector de población. Aunque las dolencias cardiovasculares constituyen la principal causa de mortalidad femenina, los trastornos mentales y del comportamiento ocupan un no menos destacado segundo lugar, por delante de las patologías de la piel y del tejido subcutáneo. En el caso de los hombres, los tumores ocupan la primera posición, seguidos de los accidentes y de las enfermedades infecciosas.



De interés

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Diferencias. En general, las mujeres se autoperciben con peor salud que los hombres, y también duermen menos horas, lo que está íntimamente relacionado con el empeoramiento de su salud mental

Atención. Aunque las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de mortalidad femenina, los trastornos mentales y del comportamiento ocupan un no menos destacado segundo lugar, por delante de las enfermedades de la piel y del tejido subcutáneo.