14-IV-2007. El conocimiento de la enfermedad por parte del paciente es primordial para convivir con ella y cumplir el tratamiento
El reflujo gastroesofágico (RGE), considerado como el paso del contenido ácido del estómago al esófago, y la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), calificada como la existencia de síntomas o lesiones como consecuencia de la existencia de reflujo, son situaciones o trastornos que se dan con gran frecuencia en la población y que pueden afectar de forma importante a la calidad de vida de quienes los padecen. Los problemas que plantean estas dolencias pueden ser significativos ya que sus síntomas, en ocasiones de gran relevancia, pueden afectar a las relaciones familiares, laborales y sociales en general de estos pacientes.
Según un estudio epidemiológico español, el 41,2% de los pacientes con síntomas frecuentes de RGE perciben su salud como regular, mala, muy mala, horrible o no puede ser peor. De éstos, el 11% modifica su estilo de vida, y en el 2% de los casos, el reflujo gastroesofágico origina un absentismo laboral cifrado en 6,8 días de media al año. Por todo ello la ERGE, aunque es benigna, por su carácter crónico origina una mala calidad de vida que se puede modificar de forma espectacular con el tratamiento.
Convivir con la enfermedad
“El conocimiento de la enfermedad por parte de las personas que sufren estas dolencias es un elemento primordial para convivir con ellas, cumplir el tratamiento y ser feliz”, afirma el Profesor Manuel Díaz-Rubio, Jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Este es el objetivo fundamental del libro, “Convivir con Reflujo Gastroesofágico”, presentado en Madrid en el marco del XV Simposio sobre Tratamiento Actual de las Enfermedades Digestivas, donde el profesor Díaz-Rubio resuelve muchas dudas de la población general sobre las preguntas más frecuentes y de utilidad relacionadas con este problema.Los síntomas más sobresalientes del reflujo gastroesofágico son la pirosis (sensación de dolor o quemazón en el esófago) y la regurgitación, aunque pueden existir otros muchos de carácter muy diverso, algunos más complejos, que pueden prestarse a confusión con otras enfermedades (dificultad para tragar, producción aumentada de saliva, nauseas, vómitos, etc.). En España estos síntomas son más frecuentes de lo que se cree. Según los últimos datos recogidos en el estudio epidemiológico anteriormente citado, el 2,5 % de la población sufre pirosis de forma diaria, el 7,3% semanalmente, un 6,6% mensualmente y un 15,2% menos de una vez al mes.

Recuerde. El reflujo gastroesofágico es una enfermedad crónica, salvo que el paciente se someta a una intervención quirúrgica o a alguna de las nuevas técnicas endoscópicas que, hoy por hoy, se pueden aplicar en determinados casos
Datos. Según un estudio epidemiológico español, el 41,2% de los pacientes con síntomas frecuentes de RGE perciben su salud como regular, mala, muy mala, horrible o no puede ser peor. De éstos, el 11% modifica su estilo de vida, y en el 2% de los casos, el reflujo gastroesofágico origina un absentismo laboral cifrado en 6,8 días de media al año. Por todo ello la ERGE, aunque es benigna, por su carácter crónico origina una mala calidad de vida que se puede modificar de forma espectacular con el tratamiento.
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